El corazón humano es un diseño de nuestro Padre Celestial. Dios requería un ser que fuera imagen conforme a su semejanza y que lo pudiera contener para ser plenamente expresado en este planeta. Conocer el corazón, a la luz de las escrituras, se convierte en un fundamento necesario para poder avanzar en nuestra caminata de revelación espiritual. El centro de la predicación de nuestro Señor Jesucristo es el Reino de los cielos y el centro del Reino es el corazón humano.